Enfoque Marxista: Del pensamiento de Marx acerca de la educación
La educación como medio garante del modelo social
En
la visión de Marx, dejar la instrucción escolar en manos del Estado y pensar
que con ello se educará a una generación para el cambio social, es absurdo.
Cuando analiza la educación ofrecida a los obreros en el escenario de la
Inglaterra del siglo XIX, escribe, “la educación en general depende del nivel
de las condiciones de vida y lo que la burguesía pretende por educación moral
burguesa refuerza los principios burgueses” (Marx & Engels, 1976). Se subraya que, si bien para el modelo
burgués la enseñanza se presenta como un medio de ascenso social para todos,
independientemente del origen social, en los hechos se reproducen, para el
futuro, las condiciones de saber y de ignorancia indispensables para la buena
marcha del capital.
En
su crítica al programa de Gotha (Marx, 2000) es vehemente al poner en duda el
planteamiento vertido por el Partido Obrero Alemán en torno a una educación
popular a cargo del Estado:
Eso de “educación popular a cargo del Estado” es
absolutamente inadmisible. ¡Una cosa es determinar, por medio de una ley
general, los recursos de las escuelas públicas, las condiciones de capacidad
del personal docente, las materias de enseñanza, etc., y velar por el
cumplimiento de estas prescripciones legales mediante inspectores del Estado,
como se hace en los Estados Unidos, y otra cosa, completamente distinta, es
nombrar al Estado educador del pueblo! Lejos de esto, lo que hay que hacer es
substraer la escuela a toda influencia por parte del gobierno y de la Iglesia.
…donde es, por el contrario, el Estado el que necesita recibir del pueblo una
educación muy severa.
Cuando
hace alusión al costo de la educación pública, Marx observa que si bien para la
pequeña burguesía puede resultar una molestia, sobre todo por las consecuencias
fiscales, la burguesía progresista sabe que es una inversión, en tanto que se
educa para promover los valores y saberes necesarios que garanticen la
asimilación del orden instituido:
La burguesía
progresista calcula que este gasto –ciertamente indeseable, pero inevitable
para convertirse en un ‘gran poder’– se vería compensado en gran medida por el
aumento de las ganancias (Marx & Engels, 1976).
Esta
misma idea se enfatiza en el Manifiesto
del Partido Comunista, cuando se responde a las críticas recibidas de que
los comunistas intentaban destruir a la familia y suplantar la educación doméstica
por la social.
¿Acaso
vuestra propia educación no está también influida por la sociedad, por las
condiciones sociales en que se desarrolla, por la intromisión más o menos
directa en ella de la sociedad a través de la escuela, etc.? No son precisamente
los comunistas los que inventan esa intromisión de la sociedad en la educación;
lo que ellos hacen es modificar el carácter que hoy tiene y sustraer la
educación a la influencia de la clase dominante (Marx &Engels, 2011).
Y con
respecto a la autonomía de la ciencia y la posición de la clase media,
escribe:
…hacer de la
ciencia ya no un instrumento de dominación de clase, sino una fuerza popular,
ser hombres de ciencia ellos mismos, no
más proxenetas con prejuicios de clase,
parásitos del Estado en la búsqueda de buenos lugares y aliados al capital,
sino en los agentes libres de la mente. La ciencia no puede desempeñar su
verdadero papel más que dentro de la República de Trabajo (Marx & Engels,
1976).
No
obstante, en el caso de la instrucción inglesa, se da cuenta de la ceguera de
la burguesía británica al no cuidar la enseñanza de la moral propia de la
burguesía, propia del modelo capitalista, y dejar que la religión se
entrometiera en las escuelas, que los
principios básicos de la convivencia humana fueran “expuestos en forma de
dogmas inextricablemente vinculados a la religión”, lo que la vuelve oscura y
extraña para el obrero. Califica a la burguesía de ese tiempo como implacable,
estúpida y limitada, quien
…en su egoísmo, no se molestó en inculcar a los trabajadores la
moral actual, que la burguesía sin embargo, ha creado para su propio bien y por
su propia defensa!... Ciertamente, llegará el momento en que lamentará
–demasiado tarde– su negligencia. Ella no
tiene derecho a quejarse si los trabajadores ignoran esta moral y no la tiene
en cuenta.
Ahora
bien, esta contradicción se explica en la necesidad del control. Los burgueses
británicos, dice Marx, con mayor visión de negocios que los alemanes, concedieron
“a regañadientes” compartir el poder con la clase obrera e incluir en su
legislación las peticiones hechas del movimiento cartista en 1838. Pero ante el
riesgo de que el pueblo se levante y reclame sus derechos, siendo bien
instruido, la enseñanza de la religión actúa como contención ideológica. En
este tenor, la escuela en general no solo puede ser instrumento para fortalecer
un orden enfocado en la moral y saberes necesarios para el desarrollo, sino
como aparato opresor cuando se requiere controlar y contener las ideas. La
educación libre puede ser “perjudicial”, porque en sí, a decir de un fabricante
de vidrio citado por Marx, la educación a la clase obrera “constituye un mal.
Es peligroso porque los vuelve demasiado independientes” (Marx, 2003).
La educación posible
Marx
considera que la educación básica para todos es un acierto y otorga ventaja a
un país; en este sentido escribe: “Prusia tuvo, sobre otras grandes potencias,
la ventaja de dos buenas instituciones: el servicio militar obligatorio y la
educación básica para todos” Marx & Engels, 1976); no obstante, al mismo
tiempo, esta idea no puede reducirse a “educación popular general e igual” como
lo planteara el Partido Obrero Alemán en el programa de Gotha, en tanto que la
educación popular, la instrucción dad a los obreros, era considerada por Marx
como restringida e influida por la religión. No se trataba de bajar el nivel de
la educación sino de educar diferente.
¿Educación popular igual? ¿Qué se
entiende por esto? ¿Se cree en la sociedad actual (que es de la que se trata),
la educación puede ser igual para
todas las clases? ¿O lo que se exige es que también las clases altas sean
obligadas por la fuerza a conformarse con la modesta educación que da la
escuela pública, la única compatible con la situación económica, no sólo del
obrero asalariado, sino también del campesino? (Marx, 2000).
Crítica
la educación que promueve la división del trabajo, dado es una de las bases que
sustentan la explotación y la desigualdad de clases. Para Marx, la educación
debe ser mental, física y tecnológica (Enguita, 1985) y el sistema educativo
debe contemplar, además de la formación teórica, la formación práctica en el
seno de la actividad productiva, pero en forma diversificada, para dar
oportunidad a los jóvenes de conocer todo el sistema y desarrollar sus
potencialidades:
Para educarse, los jóvenes podrán recorrer rápidamente todo el
sistema de la producción, con el fin de que estén en estado de pasar
sucesivamente de una a otra de las diferentes ramas de la producción –de
acuerdo con las necesidades de la sociedad o a partir de las propias
inclinaciones que ellos tengan. La educación redimirá en consecuencia ese
carácter unilateral que imprime a cada individuo la actual división del
trabajo. De esta manera, la sociedad organizada de acuerdo a la forma comunista
dará a sus miembros la oportunidad de poner en acción sus habilidades en todas
las direcciones. De ello se desprende que cualquier diferencia de clase
desaparecerá necesariamente (Marx & Engels, 1976).
Vinculada
a la idea anterior, para algunos, tal vez escandalosa, manifiesta que los niños
deben trabajar, además de estudiar, pues abolir totalmente el trabajo infantil
significa excluirlo del sistema de producción y del aprendizaje práctico. De lo
que se trata es de abolir la explotación del este tipo de trabajo, de regularlo
y modificar su sentido para que los niños no sean incluidos como instrumentos
de producción.
Este
señalamiento de Marx corresponde a una visión particular del trabajo, como actividad
que contribuye al desarrollo del ser humano. Como:
… esencia
distintiva del género humano, como relación entre el hombre –sujeto- y el mundo
objetivo que le rodea, como intercambio entre el hombre y la naturaleza, como
síntesis de pensamiento y acción, de actividad física e intelectual, como
modificación consciente del objeto,
como praxis (Enguita, 1985).
De
lo anterior se entiende que en el Manifiesto…
el punto 10 proponga, además de la instrucción pública y gratuita, la
“prohibición del trabajo infantil en las fábricas bajo su forma actual[1]”
y el “régimen combinado de la educación con la producción material”. Y en su
crítica al programa de Gotha, declara:
El poner en
práctica esta prohibición –suponiendo que fuese factible– sería reaccionario,
ya que, reglamentada severamente y aplicando las demás medidas preventivas para
la protección de los niños, la combinación del trabajo productivo con la
enseñanza desde una edad temprana es uno de los más potentes medios de
transformación de la sociedad actual (Marx, 2000).
Esta
cuestión me recuerda el debate del trabajo de los niños migrantes en los campos
de Sinaloa. Sin duda estoy de acuerdo en que es necesario eliminar las
prácticas de explotación y de riesgo en que estos niños se integran al trabajo
agrícola junto con sus padres y hermanos mayores. Pero, al mismo tiempo,
separarlos del todo implica excluirlos de una actividad que es parte de la vida
familiar, además de contribuir, tal vez, en la pérdida de un conocimiento
tradicional de la producción agrícola. Esto, sin embargo, podrá ser tratado en
otro momento.
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